Mataron a Lulú.
Estaba esperando a cruzar División del norte en esquina con Xicotencatl. Había sólo una señora junto a mí y algunos estudiantes detrás. Entonces fue que me quedé pensando… En si tenía un caso ir a verte… En cómo sentirán las demás personas el amor; en que siento que mi vejez de 30 años cada que despierto se torna un año más vieja; en que siento que no he hecho nada productivo… Nada que realmente me apasione… Nada que amerite mi respeto. Fue entonces cuando dentro de mi controversia mental (consideremos que veía fijamente a un lugar, de tan ensimismada que estaba) la vida me envió algo. Los carros de División pasaban a una velocidad media. Esa avenida tiene muchos semáforos, y es todo un lío cruzar Churubusco. El trolebús se paró para que las personas en la estación subieran, y un auto, que me pareció un Shadow, pasó rápidamente junto a él (y a tres carriles de mí); su desesperación por pasar el color amarillo del semáforo hizo volar mi cabello. Arrojaron desde el interior del auto ...