Entradas

Mostrando las entradas de agosto, 2012

24

Ahí estaban los dos cuerpos. Se movían produciendo el calor que necesitaban para volver a fundirse en esa única pieza perfecta. Aristófanes no podía haber estado equivocado. Volverían a ser la primera mujer.  Se miraron por última vez a los ojos. Sus miradas deshilaban el tejido de sus pupilas. Respiraron el aliento de la otra mientras sus manos exploraban aquél otro cuerpo hermoso e imperfecto. Recostadas una sobre la otra se acariciaron, recorrieron con la yema de sus dedos su órgano más extenso. Sus dos manos podían tomar sus dos senos, sus dos piernas, su cadera. Podía dibujar una silueta de colores imaginarios pasando sus manos por las curvas que la torneaban. Dejaban sus pieles expuestas en ese lugar donde sabían que sólo la otra la vería y al tocarla no la dañaría. Entonces las caricias comienzan a entibiar y endulzar los cuerpos. Las manos que tocan, hierven. El cuerpo que es tocado, escurre. Salivan. Se mojan los labios. Se erizan sus pieles. Se miran y gimen. Con su...

No sabía que era capaz de herir a alguien tan hondamente que jamás se repusiera.  A veces, hay personas que pueden herir a los demás por el mero hecho de existir. Al sur de la frontera, al oeste del sol.

Nombrarte para que existas.

Escuché venir a alguien detrás de mí. Su aroma me llegaba en sus últimas notas y se filtraba, travieso, por mis fosas nasales. M e embriagaba [ delicioso ]. V olteé sobre mi hombro,  y la vi.  Venía corriendo: quería alcanzarme. Di media vuelta y la contemplé. La dejé llegar y abrazarme. Llegó tranquila, dulce, delicada. Al tocarme erizó mi piel e hizo a mi cuerpo estremecerse. Me abrazó más fuerte. Me mojé. Levanté la cara para mirarle mejor y me besó. Cerré los ojos. Besó mis ojos, besó la punta de mi nariz, besó mis mejillas y mis labios, besó mi cuello. Mi rostro quedó empapado, cada uno de mis cabellos escurría y se adhería a mi piel. Pasado algunos segundos me percaté de que un beso se había quedado en mis pestañas. La miré de nuevo. Quería que dijera su nombre, lo sabía. En su petición intuía que deseaba existir [ aquello que no existe no puede ser nombrado ] . Sonreí. Lluvia. Eres lluvia. Y azotó con toda su belleza. Para Jimena

El atrapasueños.

Hacia el año 2012 dejé de soñar. Apenas tenía 20 años. Creo que fue precipitado; decía muchas veces estar "vieja" pero ni en espíritu ni en marcas de piel lo era. Muchas veces había preguntado a los demás: "¿qué crees que es mejor, saber la fecha exacta en que las cosas sucedieron o no saberlo?" y yo misma me respondía "es mejor saberlo; al menos, ya sabes". Yo recuerdo exacto el día en que desperté y traté de recordar qué había soñado para encontrarme con un muro blanco y ese era un conocimiento que me atormentaba todas las mañanas de mi vida. Y yo, antes de eso, soñaba cosas maravillosas e irracionales. Una vez soñé con un mundo en tonos azulados en el que veía cosas que seguro fueron sacadas de la mente de Dalí. Otra vez soñé que tenía por amigo a Tom Hanks y juntos íbamos a una festival  de música tipo Lollapalooza en el que nos ligábamos a un par de viejitas. Otra vez soñé que existía una estación del metro donde se unían todas las líneas y la a...

Cuando escribo lo hago, por sobre todas las cosas, para cambiarme a mí mismo y no pensar lo mismo de antes. Foucault.

Nostalgia I

Recuerdo ese otoño. Éramos jóvenes, la ciudad no estaba tan contaminada como hoy, las hojas que se amontonaban en las calles de Coyoacán crujían bajo nuestros pies con ese sonido que se quedó pegado a ese instante. Cada día compraba un Arizona de frambuesa; fumaba Faros (con y sin filtro) y mi canción favorita era (sigue siendo) Utsukushiku Moeru Mori y Blow your Mind. Leía El amor en los tiempos del cólera, Las batallas en el desierto, Entre las sombras y cuentos de Cortázar. Quería ser arquitecta, periodista, cineasta, fotógrafa, psicóloga, concertista. En la ENP 6 habían terminado de construir una biblioteca horrible donde pasaba mis ratos más amenos. El rumor acerca de la cafetería en ella era sólo eso, así que seguíamos comiendo afuera con Doña Pelos o en El Rincón. El Tótem tenía una tanga de chicle, el pulpo era más tierra que pasto, la alberca estaba sucia y el agua que contenía estaba fría. De vez en cuando, veíamos desfilar al abogordo, a la bastarda, a la señora de la...

Todos tienen algo de felicidad y esta es la mía.

El 2012 está siendo un año especial. O quizá no sea tan especial… ¿Cómo saberlo? Pienso que solo es que he crecido y ahora medito un poco más sobre lo que a uno le sucede diario. Quizá es que al fin me estoy encontrando. O quizá sí es un año especial. Veamos… Tengo una familia sana. Es lo primero que viene a mi mente cuando pienso en  "estabilidad". Me hace feliz saber que algunas de las personas que lean esto sabrán a qué me refiero y, bueno, precisamente esas personas son la otra parte de mi estabilidad. Pienso en mis perros (de: acabo de leer lo que escribió una de mis mejores amigas en su blog sobre su nueva mascota). Pienso, como ella, que no todos están calificados para adoptar a una. Quizá yo no sea la mejor para decirlo porque a veces discuto con mis hermanos para que alguien de los tres los saque a dar un paseo, pero sí creo que me desvivo por ellos. Cada que veo un perro o gato callejero, siento una emoción extraña que me empuja a querer llevarlo a casa conmigo...