Nostalgia I
Cada día compraba un Arizona de frambuesa; fumaba Faros (con y sin filtro) y mi canción favorita era (sigue siendo) Utsukushiku Moeru Mori y Blow your Mind. Leía El amor en los tiempos del cólera, Las batallas en el desierto, Entre las sombras y cuentos de Cortázar. Quería ser arquitecta, periodista, cineasta, fotógrafa, psicóloga, concertista.
En la ENP 6 habían terminado de construir una biblioteca horrible donde pasaba mis ratos más amenos. El rumor acerca de la cafetería en ella era sólo eso, así que seguíamos comiendo afuera con Doña Pelos o en El Rincón. El Tótem tenía una tanga de chicle, el pulpo era más tierra que pasto, la alberca estaba sucia y el agua que contenía estaba fría. De vez en cuando, veíamos desfilar al abogordo, a la bastarda, a la señora de la cual la leyenda dice que está ahí por el recuerdo de su hija(o) que se suicidó en la antigua cafetería de la escuela. Junto con la biblioteca construyeron una cancha de fútbol, dos de voleibol y dos de basquet. Los pachecos se echaban 10 en el camino que estaba en la cancha de fut; los del cubo faroleaban por la prepa y los pingponeros no soltaban la raqueta.
Sí… Todo normal, como siempre; como jamás volvería a ser.
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