Preámbulo del capítulo 26
Hoy por la mañana hice una afirmación: soy agradecida por lo que tengo, y cada que cumplo años, justo miro, más que aquello que logré o alcancé, a quienes están a mi lado, a quienes amo y que me aman, a quienes me dejan estar en sus vidas, a quienes quieren estar en la mía.
No me interesa que me felicite todo mundo: yo lo que quisiera es que me festeje internamente, sinceramente, todo aquél que de verdad se alegre por mi existencia, porque estoy un año más en la tierra, porque estoy donde estoy, porque tengo sonrisas para regalar y porque no me he cansado, porque sigo valiente y porque tengo ganas de seguir dando lo mejor de mí.
Me parece curioso que hoy, 10 de octubre, hiciera esta afirmación para mí y para los dos amigos con quienes lo compartí, y que a lo largo del día dos personas me dijeran, así sin mayor motivo mas que el manifestar su pensamiento, que creen que soy una persona de la que se alegran haber conocido, a la que quieren y que reconocen como alguien bueno. Ya se que este es mi Ego rescatando las flores que me echaron, pero es que a uno no le dicen a diario estas palabras devenidas del corazón, y qué bueno, porque si así lo hicieran, seguro pasarían desapercibidas y no podrían calentar tan ávidamente el corazón.
Es así como esta mañana me recordé a mí misma que sí que festejo el estar; que me siento orgullosa de lo que hago, de lo que he hecho, de mis sueños a alcanzar; que me sigo sintiendo dichosa y afortunada por todo lo que en esta existencia me ha ido tocando; que gracias a que tengo claro que la felicidad es algo por lo que se puede trabajar día a día es que no siento que una tristeza o duelo sea para siempre y es, quizá, lo que más a propulsado mi avión de papel hacia el universo.
Estoy a unos días de concluir mis 25 años de edad. No se si es que estoy escuchando a Tomatito con Michel Camilo; o si es que estoy viendo en mi mente, a la par de esta página de internet, un desfile de bonitas fotografías que guardo en mi memoria, donde posan mis seres amados, los lugares que más me han marcado, y quizá imaginarios de cosas que pudieron pasar y que abrazo con nostalgia; o no se si es que justo estoy a unos días de tener 26 años... No se a qué se deba esta repentina sensación de que se me anuda el corazón, de que quiero llorar, de que quiero que me hagan reír a carcajadas, de que quiero abrazar a todos los que son parte fundamental de mí fuertemente, de que quiero bailar y sentarme a oler pasto recién cortado, todo al mismo tiempo. Imposible, ya se. Pero pasa que creo que puedo hacerlo todo, que es posible.
Gracias, vida. Gracias a quienes me inspiran. Gracias a quienes me cuidan. Gracias a quienes agradecen mi transitar por este mundo. Gracias porque pienso, porque siento, porque creo, porque soy libre.
Siento... Que lo que está por venir será un estallido de mil estrellas. Siento que lo que está por venir será más bello de lo que pudiese imaginar. ¡Qué ganas de ya cumplir 26!
No me interesa que me felicite todo mundo: yo lo que quisiera es que me festeje internamente, sinceramente, todo aquél que de verdad se alegre por mi existencia, porque estoy un año más en la tierra, porque estoy donde estoy, porque tengo sonrisas para regalar y porque no me he cansado, porque sigo valiente y porque tengo ganas de seguir dando lo mejor de mí.
Me parece curioso que hoy, 10 de octubre, hiciera esta afirmación para mí y para los dos amigos con quienes lo compartí, y que a lo largo del día dos personas me dijeran, así sin mayor motivo mas que el manifestar su pensamiento, que creen que soy una persona de la que se alegran haber conocido, a la que quieren y que reconocen como alguien bueno. Ya se que este es mi Ego rescatando las flores que me echaron, pero es que a uno no le dicen a diario estas palabras devenidas del corazón, y qué bueno, porque si así lo hicieran, seguro pasarían desapercibidas y no podrían calentar tan ávidamente el corazón.
Es así como esta mañana me recordé a mí misma que sí que festejo el estar; que me siento orgullosa de lo que hago, de lo que he hecho, de mis sueños a alcanzar; que me sigo sintiendo dichosa y afortunada por todo lo que en esta existencia me ha ido tocando; que gracias a que tengo claro que la felicidad es algo por lo que se puede trabajar día a día es que no siento que una tristeza o duelo sea para siempre y es, quizá, lo que más a propulsado mi avión de papel hacia el universo.
Estoy a unos días de concluir mis 25 años de edad. No se si es que estoy escuchando a Tomatito con Michel Camilo; o si es que estoy viendo en mi mente, a la par de esta página de internet, un desfile de bonitas fotografías que guardo en mi memoria, donde posan mis seres amados, los lugares que más me han marcado, y quizá imaginarios de cosas que pudieron pasar y que abrazo con nostalgia; o no se si es que justo estoy a unos días de tener 26 años... No se a qué se deba esta repentina sensación de que se me anuda el corazón, de que quiero llorar, de que quiero que me hagan reír a carcajadas, de que quiero abrazar a todos los que son parte fundamental de mí fuertemente, de que quiero bailar y sentarme a oler pasto recién cortado, todo al mismo tiempo. Imposible, ya se. Pero pasa que creo que puedo hacerlo todo, que es posible.
Gracias, vida. Gracias a quienes me inspiran. Gracias a quienes me cuidan. Gracias a quienes agradecen mi transitar por este mundo. Gracias porque pienso, porque siento, porque creo, porque soy libre.
Siento... Que lo que está por venir será un estallido de mil estrellas. Siento que lo que está por venir será más bello de lo que pudiese imaginar. ¡Qué ganas de ya cumplir 26!
Comentarios
Publicar un comentario