Elle.
Le gustaba irse ganando las cosas. Sabía que para llegar al centro tenía que caminar bastante… Prácticamente se encontraba en un suburbio de su ciudad. Le gustaba observarla. Era la persona que más defendía y resguardaba su ser para sí misma… No podía creer que existiera alguien así. A veces parecía que sus acciones le dirían algo, o que alguna frase escondería un deseo o mensaje. Nada… No podía analizarla, no podía saber qué pensaba, y cuando torpemente se lo preguntaba (“Qué piensas?”) ella dulcemente sonreía y callaba, o si estaba en verdad de buen humor cambiaba de tema a algo amable, algo de lo que pudiesen hablar por mucho tiempo. Le gustaba. Simplemente quería cada uno de esos cabellos suaves entre sus dedos; quería ver sus ojos sonrientes después de un beso a oscuras en la Cineteca; quería caminar y saber cómo percibía ella su mundo, quería aprender su mundo; quería rodear su delicado cuerpo con sus brazos y besar su cuello. Y no sabía por qué quería todo eso… Si...