Sólo un sueño
Todo era perfecto.
Ella la quería; ella también la quería a ella.
Podían tener problemas con sus padres, con sus hermanos, abuelos… Con sus “amigos” y “amigas”, con sus profesores, con las señoras que al verlas pasar se persignaban en la calle, con los policías ignorantes, con los locales de comida, entretenimiento… Y aún así, todo era perfecto.
En verdad se amaban. Una vez, después de no verse en vacaciones de semana santa, ella la vio llegar a la preparatoria y caminar por el pasillo que llevaba al salón; salió disparada, con una sonrisa no sólo en labios, no sólo en sus ojos brillantes, sino en todo su ser… En su aroma, en sus movimientos… Ella volteó al escuchar su nombre y sonrío de la misma forma; abrió los brazos, y la atrapó cuando se lanzó sobre ella.
En verdad se amaban. Era eso… Eran dos chicas enamoradas, felices, que se daban la vida en besos y pasión.
Entonces algo pasó… Ella pensó que quizá había explotado la relación demasiado rápido… Ya no le era suficiente lo que le daba, y buscó en otras personas lo que le faltaba. Después de un tiempo, ambas hacían lo mismo sin saberlo.
Cuándo es momento de ser sincero con uno mismo… Cuándo es el instante en que dejas de sentir, en que el corazón ya no le reconoce, en que ni los recuerdos provocan la emoción antigua?
De repente… Se despertó un día. Y tan pronto despejó su mente… Lo supo.
Ya no la amaba.
Ella la quería; ella también la quería a ella.
Podían tener problemas con sus padres, con sus hermanos, abuelos… Con sus “amigos” y “amigas”, con sus profesores, con las señoras que al verlas pasar se persignaban en la calle, con los policías ignorantes, con los locales de comida, entretenimiento… Y aún así, todo era perfecto.
En verdad se amaban. Una vez, después de no verse en vacaciones de semana santa, ella la vio llegar a la preparatoria y caminar por el pasillo que llevaba al salón; salió disparada, con una sonrisa no sólo en labios, no sólo en sus ojos brillantes, sino en todo su ser… En su aroma, en sus movimientos… Ella volteó al escuchar su nombre y sonrío de la misma forma; abrió los brazos, y la atrapó cuando se lanzó sobre ella.
Te extrañéDijo ella. Se miraron, sonrieron aún más (sí, eso fue posible), a ella le bajaron por las mejillas un par de lágrimas y se besaron.
En verdad se amaban. Era eso… Eran dos chicas enamoradas, felices, que se daban la vida en besos y pasión.
Entonces algo pasó… Ella pensó que quizá había explotado la relación demasiado rápido… Ya no le era suficiente lo que le daba, y buscó en otras personas lo que le faltaba. Después de un tiempo, ambas hacían lo mismo sin saberlo.
Cuándo es momento de ser sincero con uno mismo… Cuándo es el instante en que dejas de sentir, en que el corazón ya no le reconoce, en que ni los recuerdos provocan la emoción antigua?
De repente… Se despertó un día. Y tan pronto despejó su mente… Lo supo.
Ya no la amaba.
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