Volcar el corazón
La verdad es que muy pocas veces escribo algo que sea sólo para mí. Me gusta escribir, pero suelo hacerlo para decirle algo a alguien, o para cumplir con una tarea, o pretendiendo generar un texto que termine gustando a un público mayor a una persona. No se... Simplemente me pongo al teclado o tomo la pluma y en mi mente empiezan a desfilar las frases que cumplan con mi deseo de cumplirle al Otro, y que "supuestamente" van a expresar lo que yo quiero.
Desde que me enseñaron a escribir y a leer mi padre me ponía a escribir un cuento semanal y llegué a creerme que lo hacía bien y que me gustaba hacerlo; no lo veía como un deber. A eso de mis 12 años, intenté tener un diario... ¿Qué es un diario? Digo, literalmente la palabra me remite a algo que se hace de forma sincrónica, un día tras otro que pasa... Y ya se que un "diario" escrito debe tener el significado general de un libro donde uno escribe sus vivencias y emociones, donde se vierte de forma sincera, un espacio de refugio y comprensión, de encontrarse quizá con quien más le va a entender: con uno mismo. Sin embargo, justo lanzo la pregunta de qué es un diario para saber si soy una embustera y eso no se llamaba "diario" o si sí puedo denominarlo como tal, ya que esto de escribir para un público, con la idea de impactar o gustar a los demás, me viene desde entonces, y en ese "diario", muchas de las cosas relatadas están exageradas, otras cuantas son ficticias o es lo que me hubiera gustado que fuese, y en la mayoría de las cosas, no siento que haya expresado con sinceridad mis emociones.
No deseo que con esto se tome como mentira, o como adorno de la verdad, todo lo que he escrito con anterioridad. Con el tiempo pude conocerme mejor (como todo el mundo) y empecé a escribir siendo más fiel a mi sentir, aunque seguía ahí mi deseo de grandeza y de que quien se topara con mis escritos, tras leerlos, pensara "oooooh, ¡pero qué buen texto!", por lo que las palabras rebuscadas y la manera de expresarme seguían no siendo realmente yo.
Hoy he decidido empezar a escribir para mí. He decidido que voy a dar un pasito hacia adelante y a quitarme el temor de fracasar (yo, que siempre busco ganar en todo). He decidido que quiero escribir y arriesgarme a que sólo me guste a mí, a que no me ayude a sobrevivir en el mundo capitalista, a que no trascienda o me ayude a esa cierta inmortalidad de la que gozan algunos. Creo que debo empezar a vivir con valentía, y creo que lo más valiente que puede hacer alguien es buscar su felicidad esencial y luchar por obtenerla, mucho más si ésta no se encuentra en una tienda de un centro comercial o en un trabajo de ocho horas diarias de lunes a viernes (y que tampoco se me tome a mal, pero creo que para mí la felicidad no está ahí ni así).
Quiero ver a través de la ventana más próxima y encontrarme siempre con un paisaje que me haga sonreír. Y si esa ventana es un espejo y logro que la persona del otro lado me devuelva la sonrisa, me daré por bien servida y asumiré que lo voy haciendo bien. Algo habré de estar haciendo bien.
Desde que me enseñaron a escribir y a leer mi padre me ponía a escribir un cuento semanal y llegué a creerme que lo hacía bien y que me gustaba hacerlo; no lo veía como un deber. A eso de mis 12 años, intenté tener un diario... ¿Qué es un diario? Digo, literalmente la palabra me remite a algo que se hace de forma sincrónica, un día tras otro que pasa... Y ya se que un "diario" escrito debe tener el significado general de un libro donde uno escribe sus vivencias y emociones, donde se vierte de forma sincera, un espacio de refugio y comprensión, de encontrarse quizá con quien más le va a entender: con uno mismo. Sin embargo, justo lanzo la pregunta de qué es un diario para saber si soy una embustera y eso no se llamaba "diario" o si sí puedo denominarlo como tal, ya que esto de escribir para un público, con la idea de impactar o gustar a los demás, me viene desde entonces, y en ese "diario", muchas de las cosas relatadas están exageradas, otras cuantas son ficticias o es lo que me hubiera gustado que fuese, y en la mayoría de las cosas, no siento que haya expresado con sinceridad mis emociones.
No deseo que con esto se tome como mentira, o como adorno de la verdad, todo lo que he escrito con anterioridad. Con el tiempo pude conocerme mejor (como todo el mundo) y empecé a escribir siendo más fiel a mi sentir, aunque seguía ahí mi deseo de grandeza y de que quien se topara con mis escritos, tras leerlos, pensara "oooooh, ¡pero qué buen texto!", por lo que las palabras rebuscadas y la manera de expresarme seguían no siendo realmente yo.
Hoy he decidido empezar a escribir para mí. He decidido que voy a dar un pasito hacia adelante y a quitarme el temor de fracasar (yo, que siempre busco ganar en todo). He decidido que quiero escribir y arriesgarme a que sólo me guste a mí, a que no me ayude a sobrevivir en el mundo capitalista, a que no trascienda o me ayude a esa cierta inmortalidad de la que gozan algunos. Creo que debo empezar a vivir con valentía, y creo que lo más valiente que puede hacer alguien es buscar su felicidad esencial y luchar por obtenerla, mucho más si ésta no se encuentra en una tienda de un centro comercial o en un trabajo de ocho horas diarias de lunes a viernes (y que tampoco se me tome a mal, pero creo que para mí la felicidad no está ahí ni así).
Quiero ver a través de la ventana más próxima y encontrarme siempre con un paisaje que me haga sonreír. Y si esa ventana es un espejo y logro que la persona del otro lado me devuelva la sonrisa, me daré por bien servida y asumiré que lo voy haciendo bien. Algo habré de estar haciendo bien.
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