Así murió el amor.

Hasta cierto punto he comprendido de qué iba esto. O bueno, de qué iba con ella.

Todo fue un juego. Entendí de una manera un tanto… "Extraña", que esto del tiempo medido en años entre personas tiene un peso especial. Yo se que no lo es en todos los casos. Vamos, que no todo es para el cien por ciento de los seres humanos. Pero al menos, ésto es así en el noventa por ciento de ellos. Se que a veces doy mucha vuelta al intentar describir las cosas, pero me es necesario. Así puedo leer posteriormente lo que escribo y decirme: "claro, todo está clarísimo". De hecho, es una de las razones por las que logré abrir los ojos. Gracias a lo escrito hace dos años me afirmé muchas cosas.

Y justo hoy a las once y tantos minutos (o bueno, ayer), dentro de mí fue apretado aquél botón. Ya no hay retorno.

Se ha podrido.

Me lo imagino como una explanada en un pueblo medieval. El amor estaba aguardando temeroso, esperando a que lo salvaran. Tenía la esperanza de que llegara alguien a decirle al verdugo: "¡No lo maten! ¡Yo estoy aquí por él!"... Y se quedó esperando algo que no llegaría. Todos estaban ansiosos por ver cómo moría el amor. La tristeza ya sentía su auge llegar.
Entonces, a las once de la noche con tantos minutos, el verdugo hizo resbalar al amor por aquella trampilla. Quedó suspendido a la vista de todos.
Así murió el amor.

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